Las sustancias psicoactivas se agrupan en varias categorías según el efecto que producen en el cuerpo y en el cerebro. Entre ellas figuran las depresoras, estimulantes, alucinógenas, cannabinoides y disociativas, cada una con impactos distintos sobre la percepción, el sistema nervioso y la conducta.
Las sustancias depresoras reducen la actividad cerebral y pueden afectar la respiración. En este grupo se encuentran los opioides, las benzodiacepinas y el alcohol. Los opioides, a su vez, se dividen en naturales, sintéticos y semisintéticos, e incluyen sustancias como morfina, codeína, fentanilo, metadona, hidrocodona y oxicodona.
Por otro lado, los estimulantes aceleran el sistema nervioso central, mientras los alucinógenos alteran la percepción y el estado de ánimo. Los cannabinoides producen efectos similares a la planta Cannabis sativa y las sustancias disociativas provocan desconexión del entorno o del cuerpo. Conocer esta clasificación ayuda a entender mejor los riesgos asociados a cada tipo de sustancia.


