Las terapias complementarias pueden utilizarse junto con medicamentos o, en algunos casos, servir como alternativas para aliviar el dolor. Estas opciones buscan apoyar la recuperación física y emocional sin depender exclusivamente de fármacos.
Entre las terapias destacadas están los masajes terapéuticos, que ayudan a aliviar molestias mediante la manipulación de tejidos blandos, y el yoga, que combina posturas, respiración y meditación. Según el documento, el yoga puede reducir el estrés y la ansiedad, además de mejorar la fuerza, la flexibilidad, la concentración y la calidad del sueño.
También se recomiendan las terapias de calor y frío, así como la fisioterapia o rehabilitación. El frío ayuda a controlar inflamación y adormecer los nervios en la etapa aguda, mientras el calor favorece el flujo sanguíneo y la relajación muscular. La fisioterapia, por su parte, contribuye a mejorar el funcionamiento y reducir la discapacidad en personas con distintas afecciones.


