Las escuelas no deben esperar a que ocurra una emergencia para hablar de opioides, fentanilo, sobredosis y reducción de riesgos. La educación preventiva puede proteger a estudiantes, familias y comunidades completas.
Esto no significa llevar mensajes alarmistas a los estudiantes. Significa ofrecer información adecuada por edad, con lenguaje claro, basada en evidencia y sin estigma. Los jóvenes deben conocer riesgos de pastillas falsas, sustancias mezcladas, presión de grupo, señales de emergencia y cómo pedir ayuda.
En Puerto Rico, las escuelas pueden ser aliadas en prevención si trabajan con familias, trabajadores sociales, enfermería escolar, maestros, municipios, entidades comunitarias y agencias de salud. También pueden ayudar a reducir rumores y sustituir miedo por información.
La prevención escolar debe evitar mensajes que etiqueten o humillen a estudiantes. Debe promover seguridad, cuidado, salud mental, toma de decisiones y acceso a ayuda.
Educar temprano no es exagerar. Es preparar a la comunidad escolar para reconocer riesgos, pedir ayuda y proteger vidas. Una escuela informada puede ser un espacio de prevención real.

