El inicio de año no tiene que comenzar en una sala de emergencia. En Puerto Rico, las festividades de Navidad y despedida de año suelen venir acompañadas de excesos, mezclas peligrosas y decisiones impulsivas que pueden terminar en intoxicaciones, sobredosis y complicaciones médicas evitables. Por eso, el mensaje de prevención cobra mayor urgencia justo antes de la celebración de Año Nuevo, cuando aumentan las reuniones sociales, el consumo de alcohol y la exposición a sustancias o medicamentos usados sin supervisión.
Los datos del Departamento de Salud confirman la gravedad del escenario. En Puerto Rico, más del 80% de las muertes por intoxicación incluyen opioides, y en la gran mayoría de esos casos se detecta fentanilo, una sustancia altamente potente que puede causar una sobredosis en cuestión de minutos. Además, en un solo año se han reportado más de 800 defunciones por intoxicación, con presencia de opioides en cerca de 7 de cada 10 casos, lo que evidencia que el riesgo no es teórico, sino real y constante. Durante las festividades, donde se intensifica el policonsumo y la falta de control, estas cifras adquieren mayor relevancia.
Autoridades de salud insisten en que muchas de estas emergencias pueden evitarse con decisiones simples pero cruciales. No mezclar alcohol con opioides o medicamentos sedantes, no consumir pastillas que no hayan sido recetadas, evitar sustancias de origen desconocido y no asumir que algo es seguro solo por estar en un ambiente social son medidas que pueden salvar vidas. La prevención también implica observar y actuar: no dejar sola a una persona intoxicada, reconocer señales como respiración lenta o pérdida de conciencia y buscar ayuda inmediata. El mensaje para Año Nuevo es claro: celebrar no puede significar bajar la guardia. Evitar una llegada al hospital comienza con decisiones responsables antes de la medianoche.
