
En verano aumentan los jangueos, las fiestas, las visitas a la playa y las reuniones donde el alcohol suele estar presente. Para una persona que usa medicamentos opioides, esa combinación puede ser peligrosa.
Los opioides son medicamentos que pueden utilizarse para tratar dolor moderado o severo bajo supervisión médica. Pero también pueden causar sedación, somnolencia, mareos y respiración lenta. El Departamento de Salud de Puerto Rico describe que el fentanilo, por ejemplo, puede causar efectos como sedación, somnolencia, mareos, depresión respiratoria, pérdida de conocimiento o coma en dosis elevadas.
Cuando se mezclan opioides con alcohol, benzodiacepinas, sedantes u otras sustancias depresoras, el riesgo aumenta porque el cuerpo puede perder capacidad para mantenerse despierto y respirar adecuadamente. Una sobredosis por opioides puede manifestarse con respiración lenta o superficial, sonidos de ahogo, incapacidad para despertar, labios o uñas azuladas y pupilas pequeñas.
La advertencia es particularmente importante para personas que tienen recetas médicas luego de una cirugía, lesión, procedimiento dental o dolor crónico. Un medicamento recetado no deja de ser riesgoso porque venga de una farmacia. Debe usarse exactamente como fue indicado.
Durante vacaciones o fiestas, evita consumir alcohol si estás usando opioides recetados. Tampoco compartas medicamentos con amistades o familiares, aunque digan tener dolor. Lo que fue recetado para una persona puede ser peligroso para otra, especialmente si mezcla con alcohol u otros medicamentos.
En Puerto Rico, entre 2018 y 2024 se reportaron 4,516 sobredosis no fatales revertidas por opioides, según datos citados por el Departamento de Salud. Esa cifra recuerda que muchas personas sobreviven gracias a una intervención a tiempo, pero también que el riesgo es real.
El verano debe disfrutarse, pero con decisiones responsables. Si hay opioides, no debe haber alcohol. Si hay duda, consulta a un profesional de la salud.
